A vueltas con las pensiones


13 / 05 / 2019 | Intersindical

La voluntad política está plegada a intereses variados, que no suelen ser los del ciudadano, y el capital -que es quien finalmente impone sus leyes- no entiende de
razones que no sean economicistas. Por eso habría que plantearse hasta qué punto el que la economía (macro) vaya bien redunda en bienestar y calidad de vida. Porque parece que por ahora no existe esa correlación. Qué me importa a mí que la economía del país vaya bien si la mía (y la de mi vecino, y la de mi prima etc.) va mal.

Se me ocurren muchas preguntas: ¿cómo se calcula el gasto o el ahorro en laspensiones?, ¿cómo se compara con la pérdida de lo invertido en educación cuando nuestros jóvenes bien formados se van a trabajar al extranjero?, ¿alguien se ha parado a pensar en lo injusto de la obligación de seguir trabajando hasta los 65 años en personas que empezaron a trabajar muy jóvenes y que ya tienen más de 40 años cotizados? ¿Y en la repercusión en la salud de estas personas, ese seguir trabajando sólo por exigencias del guión de un contexto histórico que va dando palos de ciego en su continua huida hacia delante? ¿Alguien ha estudiado la incidencia de las bajas por enfermedad en el personal de la franja de edad 60-65 años? ¿Cómo es posible que intenten prolongar la edad laboral cuando la tasa de paro juvenil es alarmante?

Como dijo Marx- las crisis del capitalismo son recurrentes, además no tienen una solución matemática puesto que la economía no lo es. Se puede hacer -como decía
JL Sampedro- economía para que los pobres sean menos pobres o economía para que los ricos sean más ricos. En nuestro país, desde el principio de la crisis, la cifra
de multimillonarios se ha multiplicado. Está bastante claro cuáles son los intereses por los que nuestros dirigentes han velado. Y no son los míos.

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