Dinamitar la Educación Infantil


05 / 06 / 2019 | Intersindical


El pasado 7 de mayo se publicó en el DOGV la Orden 21/2019 que "regula la organización y el funcionamiento de las escuelas infantiles de primer ciclo", después de llevar más de un año en un cajón, lista para enterrar el mal llamado “proyecto experimental” de aulas de 2-3 años en centros educativos. El que fuera el plan estrella de la Conselleria de Educación, ese que había de situarnos a la vanguardia de la gratuidad en la etapa 0-3 y que iba a ser una experiencia pionera en Europa

Inicialmente una idea de este calibre sirve para dos cosas fundamentales. Una para recabar votos, sobre todo en periodo electoral, que la conciliación familiar está muy de moda.  Y otra, para abaratar costes, siempre es más rentable utilizar estructuras antiguas que uno ya tiene amortizadas (los CEIPs) y meter a más alumnos y alumnas con calzador en aulas piloto, que construir nuevos espacios ajustados a las necesidades de los menores.

Un plan sin fisuras, que resultó un poco más complicado de la cuenta, porque los más pequeños a estas edades tienen costumbres muy impopulares.  Llorar, correr, gritar, saltar y claro ante el peligro en los centros se acabó por poner patios independientes y puertas con cerrojos. Otro problema resuelto y de paso algún disgusto menos (que luego las familias,  por menos de nada, te llevan a los tribunales.

Después de sortear inconvenientes varios, como que los ritmos de l@s menores no se ajustaran a la jornada continua o que tuvieran la manía de no controlar los esfínteres tal y como define el horario de los centros o la impertinencia de querer comer a deshoras, hicieron tabla rasa, todos a comer a las 14’00 pm y si tienen hambre a deshoras se hacen dos almuerzos.

Y así llegamos al final del “periodo de experimentación”, tras cuatro años de ligeros inconvenientes y con las familias contentas, el coste-beneficio a todas luces ha sido un éxito.

Todo en orden, salvo por un pequeño matiz: las molestas educadoras infantiles.  Esas que se han pasado cuatro cursos poniendo el grito en el cielo, venga quejas, venga movilizaciones,… que si los espacios no eran adecuados, que no se puede evaluar a niñ@s de dos años por cumplimiento de objetivos, que el modelo educativo no puede estar basado en fichas de trabajo, que los ritmos vitales hay que respetarlos,…  En fin, una piedra en el zapato.

Y mira que le pusieron ganas al principio.  Aulas dotadas con Pareja Educativa, un matiz de modernidad y cierto romanticismo que prometía recuperar la senda de la cordura en la educación infantil del País Valencià.  Unidades con dos profesionales, una maestra y una técnica superior en educación infantil.  El equipo perfecto para atender todas las necesidades de estas edades con una ratio razonable de 18 menores.  Si no fuera por la diferencia en las condiciones de trabajo entre la pareja educativa y porque el personal no docente no es bienvenido en muchos centros escolares, anclados en modelos obsoletos y claustros del pasado.

Estaba claro que para acabar con los problemas lo mejor era empezar por quitarse la piedra del zapato y promulgar una resolución que diga claramente “donde dije Digo digo Diego”, así la Disposición Transitoria Única reza “las Aulas de dos años en los CEIPs serán dotadas con un docente por unidad y con un/a educador/a de Educación Infantil POR CENTRO”.  Y así se matan dos pájaros de un tiro, adiós a la piedra en el zapato y solucionamos los despistes en el control de esfínteres e incidencias con vómitos y otras malas artes del resto de alumnado de infantil, que para eso tenemos a las educadoras en los centros.

Ironías a parte, en la práctica este hecho supone que en los centros donde haya dos aulas, las educadoras de Educación Infantil habrán de atender a 36 menores, cifra que podría aumentarse conforme aumente la creación de las mismas.  Da la casualidad que los centros que en la actualidad tienen dos aulas de este tipo son los denominados CAES (Centros de Atención Educativa Singular) o lo que es lo mismo los coles de los barrios a los que van las familias que carecen de recursos económicos.

Una vez más, presenciamos como en aras de la rentabilidad, la Consellería de Educación, Investigación, Cultura y Deporte ataca el modelo de educación pública para tod@s y vulnera los derechos de las trabajadoras del Consell.  Ignorando más de 35 años de excelencia educativa en las escuelas públicas de la Generalitat, grandes profesionales, olvidadas a su suerte con ratios de 20 menores por cabeza, mal consideradas, mal pagadas y peor valoradas por un sistema que no reconoce el valor de la experiencia.

No evaluaron el proyecto experimental porqué los resultados ya estaban previstos en una tabla de cálculo que a priori otorgaba una rentabilidad del cien por cien.  Votos en las urnas, fotos en prensa, familias agradecidas y claustros tranquilos.  Mientras se dinamita la etapa de educación infantil, se hacina a nuestro alumnado, se explota a las empleadas públicas, dicho sea de paso, el colectivo precario más feminizado del Consell.

De ahora en adelante el gobierno del Consell va a tener que hacer los experimentos con gaseosa.  Desde este sindicato no vamos a permitir que sigan jugando al “Monopoli” con los recursos de la escuela pública, perjudicando a nuestros alumnos y alumnas y a sus familias, maltratando a nuestras compañeras y reventando el ciclo de educación infantil, como ya hicieron con la etapa.

Compañeras, ha llegado la hora de volver a las barricadas, por la reclasificación inmediata de los puestos al grupo B, por la dignidad que nos merecemos como profesionales, por ratios razonables y ajustadas a las necesidades de nuestros alumnos y alumnas y por el sistema público de calidad que defendemos.  Desde STAS Intersindical Valenciana exigimos la derogación de la Orden 21/2019 de 30 de abril que “regula la organización y el funcionamiento de las escuelas infantiles de primer ciclo”.  Aquella que no tiene en cuenta la edad, los ritmos y las necesidades de nuestro alumnado, desmantela el ciclo, masifica las aulas de infantil y rompe con la pareja educativa para hacernos trabajar en condiciones inhumanas.

#NuncaMásUnaEscuelaSinNosotras
#SoyEducadoraInfantil
#ParejaEducativa

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