Exclusiones y politicas sociales para revertir el Neoliberalismo español vigente


28 / 01 / 2020 | Intersindical

Cuando desde el poder político se toman decisiones, una de las primeras preguntas que suelen contestar en las emergentes ruedas de prensa ad hoc, puede resumirse telegráficamente en '¿A quiénes benefician estas medidas?" “¿Qué colectivos nos las van a comprar?"
Un artículo de Javier Escós Martín

Ante la coyuntura sociopolítica actual, las respuestas a esas preguntas cobran un protagonismo fundamental. Un Gobierno de coalición de izquierdas en el Estado con necesarias ayudas de partidos nacionalistas, incluso alguno con modelo económico conservador. Un dibujo político que no esconde el necesario esfuerzo de diálogo entre diferentes para lograr un ideario común que desmonte la "teranyina" jurídica edificada durante años y que nos ha dado como resultado una arquitectura del poder neoliberal difícil de revertir si no es con el concurso del mayor número posible de organizaciones sociales respaldando la acción.
En nuestro territorio, nuestro País Valencià, el tema no es muy diferente, aunque la estrategia de convicción es radicalmente contraria. El Govern que ustedes dirigen ha creído que las conquistas sociales son medidas tomadas en un despacho de la Plaza Manises, invocando su mayoría para disfrazarla de un poder absoluto que silencie las demandas de miles de valencianos y valencianas de contrastado "pedigrí esquerrà". Una buena muestra de ello, la encontramos en la decisión de su gobierno, admitiendo, sin ningún razonamiento político previo, una STS elevada por un tribunal de Asturias que permitía cercenar la representación política y social de la Intersindical Valenciana, la organización mayoritaria en los servicios públicos y, la organización que ha llevado el peso del ataque al Neoliberalismo más salvaje vigente en España, combatiendo toda clase de prácticas patronales responsables de la precariedad laboral, así como pieza clave de las alianzas del movimiento popular en la visibilización de la precariedad social, como concepto-problema a resolver y motor de todas las personas comprometidas con su erradicación.

Ahora, en estos momentos del proceso de reversión al Estado y aquí, me gustaría preguntarle sr. Ximo Puig, Sra. Mónica Oltra, Sra. Gabriela Bravo... ¿Cuándo ustedes implementen con una política de despacho (asociado a la reducción de la negociación infrarrepresentada) las medidas de política social quienes van a secundarlas? ¿Los sindicatos firmantes? ¿Quiénes van a profundizar en el carácter democrático de las medidas? por otra parte principio garante de una negociación de calidad al ser asumida por un mayor número de colectivos sociales. O tal vez, esa inercia democrática frente a la precariedad social, prefieren que vaya a una velocidad marcada por actores no significativos, y a la postre, no afectados, ¿consiguiendo una reversión de derechos de insuficiente talante democrático?

Desde mi posición, no veo coherente la estrategia de su gobierno Sr. Ximo Puig. Ante la vorágine de descrédito e incivismo propagado desde los sectores autoproclamados "patriotas" a la tendencia de aunar diálogo, acuerdos y conquistas sociales, el gobierno valenciano se quiere comer la patata caliente y enfrentarse a los sectores sociales más combativos por los derechos sociales de la sociedad valenciana.