Huele a rancio


13 / 05 / 2019 | Intersindical

Aquellas gominolas habían perdido toda la esponjosidad y la bolsa de plástico estaba pegajosa.  Mi vecina pequeña, tenía una risa muy contagiosa.

- ¿Te has dado cuenta?, me preguntó.

Y sin darme tiempo a contestar se apresuró a afirmar:

- Huele a rancio.

Con el peso de la certeza de sus palabras, sentí que me estaba haciendo mayor.
 
Era una persona adorable y hoy la recordamos con mucho cariño.

Ese olor es el mismo que ahora desprenden mis papeles, llevan demasiado tiempo almacenados.  Lo que un día tenía olor a recuerdos entrañables y a cosas bonitas, hoy sólo recoge ácaros y polvo, generándome: enrojecimiento, picor de ojos y una serie de estornudos insoportables.  Estaban en un archivador desde 2008 y no pensaba que volvería a encontrarlos.

Tuvieron la oportunidad de dignificar nuestra profesión, sin embargo, prefirieron volver atrás en el tiempo, la friolera de una década.  Rescatando una bolsa de trabajo que nunca permitió actualizar méritos desde su creación.  Tras haber logrado un acuerdo que contó con la unanimidad sindical, convivimos un año después con la tozudez y la torpeza de una administración incompetente, que tras una lamentable gestión y a estas alturas del curso escolar, da por buenos horarios que incumplen sus propios reglamentos.
Jornadas de trabajo de 41,25 horas semanales y propuestas de funciones propias del pasado, con planteamientos asistencialistas y que convierten a los centros educativos del País Valencià en guarderías a la antigua usanza.  Así son las últimas propuestas de horarios que hemos recibido desde la Dirección Territorial de Educación de Alicante.  Documentos que han contado con nuestro total rechazo y que nos han llevado a solicitar la convocatoria urgente de la Comisión de Seguimiento de los Pactos de personal de educación infantil, especial y fisioterapeutas.

Con las prisas, de aquel que sabe que pronto tendrá que hacer las maletas, el pasado mes de abril se acordaron de sacar de un cajón la Orden por la que se regula la organización y el funcionamiento de las Escuelas Infantiles de Primer Ciclo.  Aquel borrador llevaba tanto tiempo guardado que ni siquiera fueron capaces de adaptarlo al actual Decreto de Condiciones de Trabajo (42/2019).  Ratios desfasadas de 20 alumnas y alumnos por aula que han de ser atendidos por una sola educadora, que seguirá cobrando un salario irrisorio.  Un modelo tan desfasado y antiguo que sabe cómo un trago amargo y que poco tiene que ver con las ratios que recomienda la Comisión Europea, que hablan de ocho menores por adulto para grupos de 2 y 3 años.

No tuvieron el valor suficiente para reclasificar los puestos y cumplir con los acuerdos.  Detrás de las promesas no había nada.  Sólo polvo y ese olor a rancio que se te mete en la nariz y del cual no puedes desprenderte
.
Un año después de unas movilizaciones históricas, sin avances en la mejora de las condiciones de trabajo y después de sufrir una tras otra las genialidades de la administración del Consell, una servidora se siente tentada de volver a hacer sonar “El Cuerno de Góndor” y convocar “a todas las compañeras educadoras que habitan la Tierra Media”.

Con el objetivo de dotar de personal las ya anunciadas aulas de dos años para el próximo curso, nos piden que rebusquemos entre nuestros papeles, 10 años después, para actualizar méritos.  No tendrán en cuenta cursos de formación, perfeccionamiento, ni las titulaciones de idiomas ajustadas a los estándares europeos.  Tampoco tendrán la consideración de puntuar en igualdad de condiciones a las compañeras de especial, que aceptaron un puesto en infantil, cuando las bolsas se quedaron vacías o a las que se fueron a trabajar a especial por media jornada a varios kilómetros de su domicilio.

Una nueva promoción de Tituladas en Educación Infantil que aceptará un trabajo infra- clasificado y mal pagado y que pasará a engrosar la lista del personal feminizado peor valorado del Consell.  Condenadas a permanecer en un grupo C al que no entenderán como llegaron.

Tendremos que volver a hacerlo posible y no será la primera vez.  Ahora tenemos claros cuáles son nuestros apoyos y sabremos convocarlos si es preciso.  Volveremos a la lucha compañeras, una y mil veces, cada vez que sea necesario, en defensa de nuestros derechos y por la educación de calidad que nuestro alumnado merece. Tendremos que abrir las ventanas y ventilar el sector, hace tiempo que este sistema educativo huele a rancio.

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